EJERCITO Y DEPORTE
enero 19, 2026En España mucho cambió el deporte en el ejército desde mis comienzos, a la filosofía deportiva de hoy en día, sobre todo, en lo concerniente a determinados deportes que estaban bastante mal vistos, como era el atletismo. Y no es que no se practicase que, si se hacía, es más, había campeonatos regionales, nacionales y en la modalidad de cross incluso internacionales.
Pero mientras en algunas modalidades como: hípica, tiro de arma larga o arma corta, pentalón militar, patrullas de tiro eran muy aceptados y vistos con buenos ojos por el mando, los practicantes de atletismo en cambio, teníamos muchas trabas a la hora de poder competir, muchas veces derivadas de las críticas de los compañeros de empleo, que veían que cuando asistíamos a estos campeonatos, en momentos puntuales nos saltaba algún que otro servicio, o no asistíamos a una determinada maniobra alfa, beta o gamma.
Yo veía con envidia sana, como componentes de otros ejércitos, tenían todo el apoyo de sus respectivos ejércitos para competir, incluso les condecoraban con insignias con distintivo oro, plata o bronce, según el resultado obtenido en la competición. Mientras que en el nuestro, no solo no te valoraban para nada el esfuerzo, sino incluso en un momento determinado, después de haber entrenado para una determinada prueba del calendario atlético, llegado el momento el jefe no te dejaba asistir, con el siempre socorrido “Necesidades del Servicio”.
Una de mis experiencias personales en ese sentido, fue un año que, tras solicitar el permiso para asistir a la carrera de los 100 kilómetros de Ronda, organizado por la Brigada de la Legión, tras recibir el visto bueno para ello del teniente coronel jefe de Grupo. Tras tres meses de intensivo entrenamiento, acumulando kilometraje, para que las piernas se adaptasen al esfuerzo a realizar, en la última semana, el citado jefe, alegó a la frase citada, para que no pudiese asistir, pese que ya tenía concedido el pasaporte de viaje y el alojamiento y todo lo necesario para asistir.
Hoy veo, desde la distancia del tiempo pasado, ya desde la situación de retiro, que afortunadamente las cosas cambian, a los que lo merecen les reconocen su esfuerzo y su hora de entreno, que en definitiva son junto con las condiciones naturales, las que permiten los logros en las competiciones.
En España el deporte más popular y seguido por los ciudadanos sigue siendo el futbol, pero sin duda el que más se practica es el atletismo, en especial en la modalidad de carrera.
En todas las ciudades, a distintas horas del día según la disponibilidad del practicante, vemos hombres y mujeres corriendo. Sin que a la gente le llame la atención ver a un hombre maduro en pantalón corto y camiseta corriendo. Pero hubo un tiempo que cuando salía a correr por fuera del estadio, porque me tocaba rodar largo, la gente te veía con una cara extraña, al verte corriendo ligero de ropa, un día fresco. Es más, en mi primer destino, después de salir de la AGBS, tuve un capitán que nos obligaba a entrenar con chándal, incluso cuando hacíamos las series de velocidad, alegando que debíamos dar ejemplo de uniformidad, un día pilló a un oficial incumpliendo la orden y le metió 48 de arresto, pero cuando dio parte al teniente coronel jefe de instrucción, este le dijo, que eso no era motivo de sanción, por lo que levantó no solo la sanción impuesta, sino que también dejo de exigir esa imposición al personal bajo sus órdenes.
Afortunadamente como un ejército moderno, bajo la influencia derivada de las misiones donde cunde el ejemplo de los ejércitos amigos, se puede desprender estos cambios de visión del mando en el ejército español.
Ahora como en otros campos militares, el deporte tiene su hueco y los practicantes reciben el reconocimiento adecuado con independencia del empleo que tenga, si es hombre o mujer, así vimos hace poco la repercusión mediática de la cabo primero de la Brigada Ligera de Infantería “Galicia VII” Araceli Abalde Vila, premiada con la medalla al mérito con distintivo en modalidad bronce, por sus éxitos deportivos internacionales en la carrera de cross. Como dice el refranero popular: “Nunca es tarde si la dicha es buena”.