Profesión de Riesgo: ¿Un avance histórico o una reforma a medias?
Tras décadas de reivindicaciones por parte de las asociaciones profesionales, el Ministerio de Defensa ha anunciado finalmente el inicio de los trámites para declarar la carrera militar como profesión de riesgo. Esta medida, presentada en el seno del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS), busca equiparar a los militares con otros cuerpos de seguridad y emergencias que ya disfrutan de este estatus legal.
En los últimos días ha vuelto a tomar protagonismo un debate que, en realidad, nunca ha desaparecido del todo: la posibilidad de que la profesión militar sea reconocida como una profesión de riesgo. Las reuniones mantenidas entre representantes de los suboficiales y distintos grupos parlamentarios han reactivado una cuestión que afecta directamente a la carrera, a las condiciones de servicio y al futuro de quienes han dedicado su vida a las Fuerzas Armadas.
Más allá del recorrido político que pueda tener esta iniciativa, el tema invita a una reflexión más profunda: ¿cómo se vive realmente la profesión militar desde dentro?
Una realidad que va más allá de lo visible
Cuando se habla de riesgo, es fácil pensar en escenarios extremos: misiones en zona de operaciones, despliegues en entornos hostiles o situaciones de combate. Sin embargo, la realidad del militar, y en particular del suboficial, se construye también en el día a día.
La exigencia física continuada, la disponibilidad permanente, la responsabilidad sobre personal y material, y la necesidad de mantener un nivel de preparación constante forman parte de una rutina que, aunque no siempre sea visible, implica un desgaste acumulado a lo largo de los años.
A esto se suma un elemento menos tangible, pero igualmente relevante: la presión inherente al ejercicio del mando intermedio, donde se debe responder tanto a las exigencias de los escalones superiores como a las necesidades del personal a cargo.
El paso del tiempo y el desgaste
Uno de los aspectos que más peso tiene en este debate es la evolución de la carrera profesional. La exigencia que se asume en los primeros años no desaparece con el tiempo, sino que se transforma.
El cuerpo cambia, pero las responsabilidades se mantienen. La experiencia compensa muchas situaciones, pero no elimina el impacto físico y mental de décadas de servicio. Es en este punto donde surge una de las cuestiones clave: si ese desgaste acumulado debería tener un reconocimiento específico.
Más allá de la definición legal
Considerar una profesión como “de riesgo” no es solo una cuestión terminológica. Tiene implicaciones directas en aspectos como la edad de retiro, las condiciones de acceso a determinadas situaciones administrativas o el reconocimiento del esfuerzo realizado.
Pero quizá lo más relevante no sea la etiqueta en sí, sino lo que representa. Para muchos, este debate no gira únicamente en torno a medidas concretas, sino en torno al reconocimiento de una realidad que, en ocasiones, queda diluida fuera del ámbito militar.
La percepción desde dentro
Si algo caracteriza a la profesión militar es la diversidad de experiencias. No hay dos trayectorias iguales, y por ello tampoco existe una única forma de entender esta cuestión.
Hay quien considera que el riesgo forma parte inherente de la profesión y que ya está asumido desde el primer día. Otros entienden que ese riesgo, especialmente en determinadas etapas o destinos, debería tener un reflejo más claro en las condiciones de la carrera.
Entre ambas posiciones, se sitúa una amplia gama de matices que reflejan la complejidad del debate.
Una reflexión abierta
El reconocimiento de la profesión militar como profesión de riesgo es un tema que probablemente seguirá presente en los próximos años. Su evolución dependerá de factores políticos, sociales y también de la capacidad de trasladar a la sociedad la realidad del servicio.
Mientras tanto, quizá la pregunta más interesante no sea únicamente si debe considerarse de riesgo, sino cómo se valora, en su conjunto, una carrera marcada por la exigencia, la responsabilidad y el compromiso continuado.
Porque, más allá de cualquier definición, hay algo que permanece constante: la vocación de servicio y la disposición a asumir aquello que la profesión exige en cada momento.
Operaciones, misiones y una exigencia constante
Una de las ideas que se han puesto sobre la mesa en este debate es el impacto directo de las misiones internacionales en la carrera militar. En los últimos años, la participación continuada en operaciones en el exterior ha sido una constante, con despliegues en escenarios como el Líbano, donde la situación de seguridad sigue siendo especialmente sensible.
Más allá del riesgo evidente de este tipo de misiones, existe un factor acumulativo que a menudo pasa desapercibido: la continuidad operativa. No se trata de episodios aislados, sino de una sucesión de despliegues, periodos de preparación, maniobras y servicios que se encadenan a lo largo de los años.
A ello se suman las miles de horas de trabajo que van más allá del horario habitual. Ejercicios, guardias, alertas, disponibilidad permanente y actividades operativas que, en muchos casos, no siguen un esquema convencional de jornada laboral. Esta realidad configura un modelo de exigencia difícil de comparar con otras profesiones, tanto por su intensidad como por su continuidad en el tiempo.
En este contexto, el debate sobre el reconocimiento de la profesión militar como profesión de riesgo incorpora no solo el componente del peligro en determinadas misiones, sino también el desgaste progresivo derivado de una actividad sostenida, exigente y, en muchas ocasiones, poco visible desde fuera.
¿Qué significa ser "Profesión de Riesgo"?
El reconocimiento oficial no es un mero título honorífico; conlleva beneficios estructurales que afectan directamente al plan de vida del Suboficial:
- Coeficientes reductores: La posibilidad de adelantar la edad de jubilación sin ver reducida la cuantía de la pensión, reconociendo el desgaste físico acumulado tras años de servicio.
- Reconocimiento de la peligrosidad: Un respaldo legal que justifica mejoras en las cotizaciones y coberturas específicas por la naturaleza de nuestras misiones.
- Fin del agravio comparativo: La equiparación con la Policía Nacional, bomberos o personal de vuelo, colectivos que ya tienen reconocida la penosidad y el riesgo de su labor.
La "letra pequeña": El riesgo de una Escala dividida
Sin embargo, desde AGBS.es debemos llamar a la cautela ante lo que podría ser una brecha profunda en nuestras unidades. Las primeras informaciones sugieren que el Ministerio planea aplicar esta medida únicamente a quienes cotizan en el Régimen General de la Seguridad Social (aquellos que ingresaron a partir del 1 de enero de 2011).
Esta decisión dejaría fuera a miles de Suboficiales veteranos que pertenecen al Régimen de Clases Pasivas. ¿Acaso el riesgo de una sección en zona de operaciones o la penosidad de unas maniobras de 48 horas bajo condiciones extremas es menor para un Sargento Primero que ingresó en 2005 que para uno que lo hizo en 2012?
El muro administrativo de Clases Pasivas
La razón que esgrime la Administración para esta posible exclusión es estrictamente presupuestaria y normativa: los coeficientes reductores están diseñados para el Régimen General y no tienen un encaje automático en la legislación de Clases Pasivas. No obstante, no existe una razón operativa ni moral que sustente esta distinción. Ignorar a los suboficiales más veteranos no solo sería un agravio comparativo flagrante, sino un mensaje institucional demoledor: que el sacrificio de quienes llevan más años de servicio "cotiza" a un precio inferior.
Un proceso de largo recorrido
Es fundamental recordar que este anuncio es solo el primer paso de un proceso administrativo complejo. El expediente requiere informes de los ministerios de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y debe culminar en un Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros. Por tanto, no es una realidad inmediata que vayamos a ver reflejada en el BOD a corto plazo.
Queremos conocer tu opinión: ¿Crees que el Ministerio logrará una solución que incluya a toda la Escala o temes que se consolide esta discriminación por fecha de ingreso? ¿Cómo cambiaría tu futuro profesional si pudieras acogerte a una jubilación anticipada reconocida por ley?